Choque de titanes en la batalla de Jutlandia

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Historia: la batalla de Jutlandia

Hace 100 años, la batalla naval más grande de la Primera Guerra Mundial se libró en el Mar del Norte. La Flota de Alta Mar de Alemania, la segunda más grande del mundo aquel entonces, desafió a su rival, la gigantesca Gran Flota de la Marina Real, cerca de la península de Jutlandia, sobre la costa de Dinamarca.

El Imperio Británico dependía mucho de sus corredores de comercio para abastecer al Reino Unido con suministros cruciales, mientras que Alemania se encontraba bloqueada. La Flota de Alta Mar alemana necesitaba romper dicho bloqueo y enfrentar a las naves británicas. Esto implicaba vencer a la poderosísima Gran Flota.

Llévate hoy a casa una parte de la Gran Flota: ¡el Warspite fue un veterano de Jutlandia, y en la Segunda Guerra Mundial recibió el nombre de "La Vieja Dama"!

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Colocación de la carnada

El almirante Reinhard Sheer buscaba atraer a la Gran Flota atacando pequeños pueblos costeros británicos, para así obtener una respuesta de parte de la enorme flota. Esto le permitiría separar y eliminar a un escuadrón de menor tamaño utilizando toda la fuerza de sus barcos. Al comienzo, el plan funcionó, ya que el almirante británico Sir John Jellicoe movilizó un escuadrón de cruceros de batalla bajo el mando del vicealmirante Sir David Beatty en dirección hacia el sur.

Era el momento para que la flota alemana accionara la trampa. Sin embargo, los alemanes no sabían que la inteligencia británica ya estaba al tanto de su plan: ¡el cifrado naval alemán ya había caído en manos de los británicos! 

El 30 de mayo a las 11:00 a. m., Jellicoe recibió la advertencia de que la flota alemana zarparía a la mañana del día siguiente. Ordenó a su flota que se posicionara frente a las costas de Noruega, de modo que pudiera cortar el paso de todo barco alemán que intentara entrar al Atlántico Norte o al Mar Báltico.

Enfrentamiento con el enemigo

A las 15:30 h, aproximadamente, los dos escuadrones de cruceros de batalla enemigos (los ojos y la carnada de sus respectivas flotas) se detectaron mutuamente, se acercaron y abrieron fuego. 

Los dos escuadrones intercambiaron disparos mientras se dirigían al sur, en dirección al resto de la flota principal alemana. Durante el encuentro, los alemanes asestaron dos impactos devastadores sobre los barcos británicos. Como resultado, hundieron los cruceros de batalla HMS Indefatigable y HMS Queen MaryEsto generó una nefasta situación para el escuadrón de Beatty, que debía enfrentarse a una flota abrumadora, y lo llevó a decir lo siguiente: "Parece que hoy le pasa algo a nuestros malditos barcos".

Beatty ordenó la retirada del enfrentamiento y se dirigió hacia el norte para reunirse con la Gran Flota de Jellicoe, no sin antes escapar de una persecución a toda velocidad de toda la flota alemana.

"Formación de la T"

Fue entonces cuando Jellicoe desplegó su flota desde las seis formaciones en columnas para formar una larga fila de combate. En una maniobra complicada en el mejor de los casos, Jellicoe arriesgó quedar fuera de posición en el medio del despliegue. 

Se trataba de un riesgo que valía la pena correr: esta maniobra permitió a Jellicoe cruzar efectivamente la "T" de Scheer y acercar el armamento lateral de sus barcos a la proa del enemigo, lo cual permitió que los alemanes solo pudieran combatir con su armamento delantero. La táctica recibió ese nombre porque se creó una formación en "T": los barcos británicos formaban la línea horizontal, mientras que los alemanes, la vertical. La táctica funcionó y la flota alemana quedó atrapada.

Scheer y sus oficiales fueron tomados completamente por sorpresa. No esperaban encontrarse con más que el primer escuadrón, pero al emerger de las nubes de niebla, se encontraron frente a toda la línea de batalla de la Gran Flota.

De cazador a presa

Para escapar del aprieto, el almirante Scheer ordenó un viraje de combate de 180º en todos los barcos de la flota, y les indicó que se alejaran de la línea de combate británica, de 2 millas de longitud.

Scheer sabía que no había suficiente oscuridad para escaparse y que su flota sufriría terriblemente en una persecución desde popa. Por ello ordenó un audaz viraje, pero esta vez dirigido hacia la línea completa de batalla de Jellicoe, para sorprender a su enemigo.

Una vez más, ¡Jellicoe ordenó que su flota hiciera la maniobra de cruce en "T" sobre la flota de Scheer y abriera fuego! La descarga fue más densa y mortal, y causó daños severos a los acorazados alemanes. Scheer se vio obligado a alejarse nuevamente de la Gran Flota, y su formación comenzó a desmoronarse ante el fuego concentrado.

Para ayudar a la retirada de su flota, Scheer ordenó un ataque de torpedos desde sus destructores, junto con una ofensiva potencialmente sacrificatoria por parte de sus últimos cuatro cruceros de batalla para cubrir al grupo principal. Jellicoe, ante el temor a un asalto de torpedos, ordenó a sus barcos que viraran y se alejaran.

Al caer la oscuridad, la flota alemana escapó mientras los destructores británicos se enfrentaban a la flota alemana en un confuso combate a quemarropa.

Resultado

Ambos bandos declararon la victoria en este importantísimo encuentro: la flota alemana hizo frente a una Gran Flota mucho mayor y ocasionó a los británicos casi el doble de pérdidas en cuanto a barcos hundidos y daño causado. No obstante, desde un punto de vista estratégico, la Flota de Alta Mar había agotado sus recursos. La Gran Flota británica podría mantenerlos contenidos y lejos de sus corredores marítimos vitales, ya que los barcos enemigos quedaban en sus puertos de origen de Wilhelmshaven y Cuxhaven, Alemania.

La batalla de Jutlandia es recordada como el enfrentamiento más grande de dreadnoughts en la historia naval documentada, y un gran ejemplo de titanes de acero, estrategia y coraje desplegados en un duelo en altamar.